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FUTURO Y AUTODETERMINACIÓN HUMANA Reflexiones sobre la Concepción del Futuro Por Frank Bracho
Texto
elaborado a partir de “Los bienhechores de la Humanidad no nacen cuando empiezan a ver la Luz; sino cuando ellos empiezan a alumbrar” -Simón Rodríguez I. El futuro como expresión del “Aquí y Ahora” y las leyes del Orden Natural Los estudios o disquisiciones sobre el futuro, así como la demanda de los servicios de “futurólogos”, “astrólogos” y demás “profesionales del futuro” tienden naturalmente a ponerse en boga en tiempos de gran crisis o vertiginosos cambios –tal como los que actualmente vivimos. Fenómenos como la actual acelerada globalización económica, la revolución de la electrónica y el internet, y ultramodernas tecnologías como la ingeniería genética, robótica y nanotecnología, son expresiones destacadas de lo anterior. Para una mayoría de analistas tal tipo de cambios son la promesa de un futuro “paraíso económico-tecnológico de ilimitada prosperidad”, postura potenciada por el prejuiciadamente modernista mensaje de los actuales medios de comunicación. Para otros no tan optimistas, un grupo en crecimiento, tales fenómenos y tecnologías entrañan serios peligros para la Humanidad, si no son oportunamente contrapesados en sus excesos y enfoques parcialistas. Entre estos últimos se encuentran voces como la del Bill Joy, uno de los genios de la actual industria informática, quien, a pesar de tal condición o en virtud de ella, ha decidido denunciar los graves riesgos de tecnologías como la ingeniería genética, robótica y nanotecnología, en vista de su actual capacidad de producir imprevisibles entes que se repliquen a si mismos, sin suficiente control humano, en un hecho sin precedentes, que, según Joy, podría liberar una “caja de pandora” (Ver su artículo : “Why the future doesn´t need us” (Por qué el futuro no nos necesita”) –en el número de abril del 2000 de la revista norteamericana Wired). ¿A quién creer ? ¿ Está la verdad en algún punto entre ambas posiciones ? Ello forma parte de la actual candente discusión sobre el futuro. Y tanto cambio o incertidumbre en cuanto al futuro explica en buena parte el gran éxito internacional de llamativos libros como “El Choque del Futuro”, de Alvin Toffler, y hasta la moda astrológica en los medios de comunicación. La ola de inquietud es entendible: Ante tanto cambio y el ansia de manejarlo en la mejor forma posible, es sensato y previsivo interesarse en el futuro. Sin embargo, la concentración en el futuro puede tornarse en escapismo, ilusión o irresponsabilidad si ello ocurre a expensas de ignorar el presente. En verdad, puesto que el pasado ya ocurrió y el mañana se mantiene como inexistente hasta que ocurra, el único tiempo que cuenta, el único tiempo real, es el presente. Y en el presente convergen todos los tiempos, pues es una proyección del pasado y sobre él edificamos el futuro. En suma, pues, el futuro lo hacemos Hoy, con nuestro hacer, con nuestra presencia. Y tanto es así que podríamos tener los planes o previsiones mas elaborados sobre el futuro pero si morimos hoy -y la muerte puede tocar a nuestra puerta en cualquier momento- esos planes o previsiones se esfumarían. El futuro no es algo que nos ocurre, somos el futuro. El futuro, pues, tiene, primero que todo, un componente de autodeterminación, en el aquí y ahora. Por ello, mas que hablar de una Sociedad Mundial del Futuro de Venezuela, sería quizás mas razonable hablar de una Sociedad Local del Presente Pleno , como verdadera clave de la consecución del futuro deseable. Pero la autodeterminación o libre albedrío humano no pueden transcurrir en un vació. Somos nosotros, mas el medio ambiente natural o Cosmos que nos sustenta. “Cosmos” es una ancestral palabra griega que significa orden; en contraposición a la palabra “Caos”, del mismo origen, que significa desorden. Aunque en la Naturaleza el orden y el desorden son inmanentes a los procesos de la Vida, es evidente que el Orden, por definición, es el marco rector predominante. El orden del Cosmos tiene principios o leyes fundamentales que lo rigen. Y esas leyes del Orden Natural, leyes de la Madre Naturaleza, son las mismas leyes de Dios, de la Inteligencia Superior, o Gran Espíritu –como lo han llamado muchas culturas indígenas. Como parte de dicho Cosmos, no podemos sustraernos de sus leyes, por mas antropocéntricos que queramos ser; so pena de pagar serias consecuencias por ello. Bien lo ha dicho el Papa Juan Pablo II: “La conciencia humana no posee el derecho absoluto de adoptar decisiones propias respeto de que es moralmente bueno o malo. La autonomía de la razón humana ha de estar subordinada a las leyes de Dios” La Ciencia ha sido definida como “el conocimiento coordinado, arreglado y sistematizado, con referencia a verdades o leyes generales”. En base a lo anteriormente dicho, la mas confiable ciencia será la que se enmarque en las leyes del Orden Natural. Los valores personales de todo observador, incluyendo su salud y lucidez individual, son claves para determinar la calidad de lo que se observa. No hay tal cosa como la “observación objetiva”. En lo que se observa, en verdad el observador y lo observado están íntimamente conectados. Y la calidad del observador, a su vez, esta en función de cuanto se base en el marco del Orden Natural. La ciencia de hoy con su antropocentrismo, reduccionismo, mecanicismo, super-especialización y entrega al poder utilitario y el lucro (lo que la ha asemejado mas a la tecnocracia) se ha alejado de la comprensión del Orden Natural, se ha alejado de Dios, y, por tanto, de la Verdad. La frase horrorizada de tardío acto de contrición del científico Openheimer, luego de explotada la primera bomba nuclear a cuyo diseño él contribuyera, epitomiza lo anteriormente señalado: “Hemos hecho el trabajo del Demonio” ( ¡ ) También puede darnos luces para entender mejor la metáfora bíblica de “Adan comiéndose la manzana prohibida que le hizo perder el Paraíso”. La desobediencia del marco divino hizo que el ser humano perdiera su conexión con Dios y ello acarreó su perdida de la sabiduría, la felicidad (el Paraíso) y caída en la ignorancia y miseria (el Demonio). ¿ Y cuáles son, pues, las leyes o principios que rigen el Orden Natural ? Estan en todas las tradiciones de sabiduría ancestral de la Humanidad, en las escrituras primigenias de todas las grandes religiones, en el gran libro abierto de la Naturaleza. Y son leyes sencillas, poderosas, y al mismo tiempo fascinantes. Los científicos antiguos las respetaban, por eso es que todos los grandes científicos del pasado eran al mismo tiempo ilustres sabios y seres muy espirituales o religiosos (lo que hoy algunos llamarían “multidisciplinarios” y “teólogos”- en el reduccionista lenguaje moderno). Grandes científicos modernos como Einsten, quien dijera: “No hay nada mas hermoso que los misterios de la Naturaleza”, también han reivindicado la misma sabiduría. En primer término, destaca la Ley de la Unicidad e Interdependencia: “Todo es Uno y todo está Vivo”. Porque en definitiva todo se reduce a una misma energía sin fronteras, incluyendo la Vida. Porque, como dijera el indio Seattle: “Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado”. Como es comúnmente reconocido en todas las culturas indígenas, hay vida hasta en una roca, la cual, en última instancia, no es sino energía cohesionada a un alto ritmo vibratorio. Los seres humanos estamos constituidos por las misma partículas vitales que forman las estrellas que nos alumbran, ha dicho el célebre astrónomo Carl Sagan. “Polvo eres y en polvo te convertirás” ha dicho la Biblia. Luego tenemos la Ley de la Impermanencia: “Lo único constante en el Universo es que nada es constante”. La Vida es como un río de incesante fluir. Se suma La ley de que la energía y los procesos de la Vida se mueven en ciclos (como el de las estaciones, como el del día y la noche, como el de nuestra respiración) espiralados (las vueltas nunca se repiten igual y tienden a la progresión) La ley de la Analogía o Correspondencia: “El macrocosmos refleja el microcosmos y el microcosmos al macrocosmos”. Porque todo está formado de los mismos elementos primarios constituyentes y en base a los mismos patrones básicos de funcionamiento. Ello explicaría porque el cuerpo humano (como microcosmos) tiene una similar constitución porcentual de agua que la corteza terrestre que lo sustenta (como macrocosmos). La ley de Causa y Efecto: “Toda acción ocasiona una reacción”. “Cosecharás lo que sembrarás” –dice la Biblia. “Karma” lo llaman los hindúes. La ley de Complementaridad de los Polos: “Los polos son complementarios, no antagónicos”. Ley que ha sido magistralmente reseñada en el célebre gráfico del Ying y el Yang de la ideografía taoista. Ley que tiene como corolario el que tenemos que vacunarnos contra el dualismo (otra expresión del reduccionismo y mecanicismo) que priva en la civilización dominante: “Negro o blanco”, “malo o bueno”. En verdad, el blanco no puede existir sin el negro y viceversa; y no hay tal cosa como estar “100% equivocado o 100% correcto”. Ello nos permite entender la siguiente frase del Dalai Lama refiriéndose a Mao Tse Tung, el invasor implacable de su querido Tibet: “Mao Tse Tung fue mi mejor maestro.....porque me enseñó paciencia” El budismo tibetano, por cierto, ha resumido las leyes del funcionamiento del Orden Natural , las leyes del correcto vivir o “Dharma” –como ellos lo llaman- en dos principios fundamentales: el de la Impermanencia (ya explicado) y el de la Interdependencia (nada existe por si sólo sino que se define en función de la percepción del que lo concibe y en función de los elementos que lo forman). El sabio yaqui Don Juan resumió sus célebres consejos a Carlos Castañeda así: “No tener historia personal, no sentirse mas importante que los demás y tener a la muerte siempre como compañera” –en otra buena síntesis del correcto vivir según el Orden del Cosmos. Esto último nos regresa a las dos claves para lograr el futuro deseado: VIVIR PLENAMENTE EL AQUÍ Y AHORA, Y VIVIR SEGÚN LAS LEYES DEL ORDEN NATURAL. Todo lo demás nos expondría a la ilusión, la desviación y el desacierto. Nos desvincularía de la Realidad. Nos expondría a los desvaríos del “ego” o “maya” –como lo llaman los hindúes. Y ello aplicaría tanto a nivel personal como societal. II. Implicaciones para la concepción del futuro Todo lo anterior tiene implicaciones en la forma de concebir el futuro, el tiempo, y la autodeterminación y responsabilidad humana. El que el futuro se edifique a partir del Aquí y Ahora recuerda la importancia de la autodeterminación en la concepción del futuro, así como de la importancia de la radicación local de nuestro quehacer. Este ultimo valor adquiere particular relevancia hoy en día en contrapeso de la moda “globalizadora” o mundializadora que pretende erigirse como lo determinante en la cultura humana. Por otro lado, nuestra subordinación a las leyes del Orden Natural nos recuerda que nuestra autodeterminación tiene una carácter condicionado, que no es absoluta –como lo ha dicho El Papa. Se trata de una autodeterminación condicionada por la autoresponsabilidad, con el Cosmos, con el planeta. Dentro de esto último cobra vigencia la dimensión mundial o global como algo inescapable, pero a partir de una concepción responsable, complementaria y solidaria –muy distinta de la actual avasallante concepción. Se trata de hacer valer la ecuánime sentencia gandhiana: “Estoy dispuesto a abrir las ventanas de mi casa al soplo de todos los vientos, pero no a que dicho soplo me arranque de mis raíces”. La ley del “Todo es uno y todo está vivo” implica que debemos concebir nuestra relación con otros seres vivos y el Cosmos a partir del respeto y la reverencia. Recordando, una vez mas, lo expresado en la memorable proclama del indio Seattle: “Puesto que el hombre no tejió la trama de la Vida sino que es sólo un hilo de ella, lo que hace con la trama se lo hace a si mismo “ Lo anterior, a su vez, le da pleno sentido al Primer Mandamiento del Cristianismo, común a todas las grandes tradiciones espirituales: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” . Se trata asimismo de la filosofía del “No dañar” o del “Ahimsa” (No violencia) de los hindúes: a concretarse en la acción, la palabra y el pensamiento. Como implicación de lo anterior, lo correcto sería ver al mundo mas como una empresa inherentemente cooperativa que competitiva. En la cual no se trata de la supervivencia a expensas del otro sino a través de y con el otro. En dicha concepción, la caza de un animal por otro en el mundo natural perdería entonces la connotación de “acción salvaje despiadada” con que se le ve Hoy, para convertirse simplemente en un llamado de la Naturaleza en la prosecución de una cadena alimentaria donde el que caza sería a su vez alimento o presa para otro, y la caza se haría por necesidad –y no por ninguna codicia acumuladora o insensible depredación, como es el caso del hombre de Hoy. En el mismo sentido, un mundo tan característicamente natural como la selva tropical perdería asimismo la connotación de “infierno verde” con que lo estigmatizaron los conquistadores europeos –en contraste con la reverencia indígena- para adquirir calificativos de “grandiosa diversidad complementaria”. La ley de la Impermanencia nos señala la importancia de practicar el desapego para concentrarnos en lo trascendente. El tener la muerte como compañera – como sugiere Don Juan- nos recuerda que hoy toca vivir plenamente. El concientizar la impermanencia es una invitación a tornar nuestra atención a lo único permanente: las leyes del Cosmos o leyes de Dios. La ley de “Causa y Efecto” o “karma” nos recuerda que los individuos y pueblos en definitiva se labran su propio futuro, puesto que “nada ocurre en el Cosmos por accidente”. Según la ley de Causa y Efecto “somos libres de hacer lo que queramos, pero no somos libres en cuanto a las consecuencias de lo que hacemos”. Cada acción que realicemos exige que estemos dispuestos asumir las consecuencias de la misma. Algo importante en un mundo donde con frecuencia se escamotea la autoresponsabilidad, donde se piensa mas en el recibir que en el dar, en los derechos que en los deberes –cuando en el Orden Cósmico se trata de lo inverso. La ley de causa y Efecto se complementa naturalmente para su mejor comprensión con el principio de la “vida antes de esta vida y después de ella” o “reencarnación”. La concepción de la energía y la vida moviéndose en ciclos se opone a la unilineal concepción de la historia que tiende a decirnos que “todo tiempo moderno es mas evolucionado y todo tiempo pasado mas atrasado”. Concepción vertida en simplistas esquematizaciones como la de la “Edad Antigua - Edad Media - Edad Moderna – Edad Contemporánea” o la esquematización de “pueblos recolectores y cazadores – pueblos agrícolas – pueblos industriales – pueblos de una postindustrial economía de servicios”; supuestamente cada una de esas etapas siendo mas avanzada que la anterior y supuestamente estando los pueblos del Norte del planeta mas avanzados que los del Sur. Este tipo de esquematizaciones con frecuencia ocultan un etnocentrismo. Mientras los europeos se lamentaban de una “oscura” Edad Media, en la misma Europa, en la Península Ibérica, florecía una deslumbrante cultura de origen sureño mucho mas avanzada que cualquier otra del Continente: la del legendario Califato de Córdova; en América lo hacían deslumbrantes imperios como el inca, maya y azteca; y en Asia, portentos como el Imperio Mogul en India y las dinastías de la China Imperial. La mencionadas esquematizaciones otras veces son también reflejo de un antropocentrismo: Los “pueblos recolectores”, en tanto que en intensa comunión con la Naturaleza para poder sobrevivir, podrían en algunos aspectos haber estado mas avanzados que los modernos por su mayor proximidad a la sabiduría del Orden Natural. Los pueblos mas longevos del mundo no se han ubicado en las modernas sociedades urbano-industriales del Norte, contrariamente a la percepción hoy prevaleciente. Han estado mas bien en medios rurales del Sur como el Valle de Hunza, en las faldas de los himalayas pakistanos; en el caúcaso de Abkhasia, al sureste de la antigua Unión soviética; y en el Valle de Vilicabamba, en los andes ecuatorianos. Y las recetas para su longevidad no han dependido de ninguna moderna asistencia médica sino de las siguientes tres claves: una alimentación natural (mayormente basada en las plantas y a lo cual cabe añadir aire y agua puros), ejercicio físico, y el que lo mayores se han sentido útiles y valorados en su comunidad (contrástese todo lo anterior con el estilo de vida moderno ¡ ) En base a la concepción unilineal y mecánica de la Historia se ha pretendido imponer en el mundo, en nombre de buenas intenciones, formas de organización humana a la postre de muy infelices resultados. Ha sido el caso del Marxismo (con su propia característica secuencia de etapas “antigua, esclavista, feudal y capitalista” –a ser coronada compulsivamente por la etapa “comunista”), y también el caso del “capitalismo libertino” como ideal evolutivo -de estragos iguales o peores que los causados en aras del “comunismo”. Lo correcto sería ver la historia humana como la del auge y decadencia de civilizaciones, en función de la conciencia de sabiduría mantenida y la dinámica del Orden Natural. Así la han visto agudos historiadores como Arnold Toynbee y Fernando Braudel. Tendría, por consiguiente, mas sentido hablar de esquematizaciones como la siguiente de la tradición greco-romana: “Edad de Oro – Edad de Plata – Edad de Bronce – Edad de Hierro”, yendo las mismas de mayor sabiduría y armonía a menor, y repitiéndose el ciclo a través de los tiempos. Otra esquematización similar, mas cercana a la evolución de lo espiritual, es la siguiente: “Etapa Sagrada – Etapa Heroica – Etapa Humana – Etapa de Rebaño”. Hoy en día una gran cantidad de análisis en función de la evolución de la conciencia humana coinciden en afirmar que la Humanidad como un todo se encontraría Hoy al final de una etapa de máxima desarmonía (“Edad de Hierro” o “de Rebaño” ) y en el alba de una nueva “Edad de Oro” o “Sagrada”. Estaríamos, por tanto, según esa apreciación, en una especie de penumbra de transición, similar a la del paso de la noche al día; tiempo de peligro por la visión exterior difusa inherente a toda penumbra, pero tiempo también de potencial aguda visión interior y promesa de cambio. En una situación como esta lo recomendable es máxima alertez y, al mismo tiempo, “dejarse llevar” por el instinto natural cual “piloto automático”. En una penumbra “ya las cartas están echadas” y es futil querer cambiar el juego. La energía de toda penumbra es poderosa y no conviene confrontarla sino fluir con ella. El mensaje místico de los ancianos hopis que anexamos al final de este trabajo magistralmente refleja, en nuestro sentir, los tiempos en que vivimos y la actitud fundamental que debemos tener frente a ellos –resumida en: “volver a nuestra esencia o volver al Ser”. La concepción cíclica y espiralada de la Vida exige también nuestra revisión de la noción del tiempo que impera hoy en día. Ella está basada en la concepción unilineal del reloj mecánico, el cual –mas que ninguna otra máquina, incluyendo la máquina de vapor o la computadora- signa la forma de vida moderna. Ese concepto de tiempo del reloj tiene que ser subordinado al del tiempo biológico,en el cual el tiempo depende mas de nuestra capacidad de ejecución y de los ritmos del Orden Natural que de las compulsiones de un tiempo único tiránico. Volveríamos así a la concepción de la Biblia de que “cada una de las cosas que hacemos bajo el sol tiene su tiempo”, y “el tiempo” se convertiría en “los tiempos”. La concepción moderna del tiempo ha venido naturalmente acompañada por la de otro tirano: la velocidad. Sobre lo anterior, valga reproducir las siguientes elocuentes líneas del poeta norteamericano Leonard Nimoy: La velocidad es gloriaLa velocidad es fama y fortunaLa velocidad es una medalla de oroLa velocidad es honorLa velocidad es éxitoLa velocidad es un ladrón.Finalmente, cabe señalar que las vigencia de las eras o etapas evolutivas no tiene espacio propio ni un tiempo exacto. En ello entran en juego la autodeterminación humana y la voluntad Divina, a fin de cuenta partes de la misma cosa. Una extrema insensatez humana, como un armagedón nuclear, por ejemplo, podría hacernos acabar con el planeta tierra hasta el punto de hacerlo inhóspito para la continuación de la vida humana. En tal sentido viene a colación la autoaniquilación en que terminara la otrora esplendorosa cultura de la Isla de Pascua, que, por su aislamiento en el Pacífico, puede bien evocar la “isla” que constituye también nuestro planeta en el océano sideral. En un escenario de autoaniquilación planetaria como desenlace de la actual era de desarmonía, la nueva Edad de Oro, con lo que sobreviva de nosotros, tendría que instalarse en otro planeta o cuerpo celeste. Aunque para otros no es la hecatombe externa la peor amenaza que pesaría sobre la Humanidad. Sería mas bien la de una implosión biológica, causada por las enfermedades y la contaminación ambiental –productos de la enfermante y depredadora civilización dominante. La historia pasada, una vez mas, puede enseñar mucho sobre esto. En apenas una generación la mayor parte de población precolombina de América, cifrada en millones de seres, desapareció diezmada por las enfermedades surgidas a partir del brutal choque con la conquista europea –suceso que hizo colapsar el sistema de autosustentación indígena. La Humanidad no está inmune a una suerte similar, como consecuencia de la plétora de enfermedades degenerativas que hoy la afectan -incluyendo el cáncer, las cardiovasculares, el sida, etc- la destrucción de los bosques, aguas y habitats naturales del planeta, así como fuentes de contaminación como las mas de 100.000 nuevas sustancias químicas fabricadas por el hombre a partir de la II Guerra Mundial y vertidas directamente o indirectamente al medio ambiente, para pasar a ser parte de la alimentación, agua y aire que ingerimos, y de los suelos de que depende la Vida. La salud humana y ambiental se encuentra hoy en emergencia a nivel planetario, y Venezuela es parte de dicha problemática. El rescate de la salud, pues, concepto que abarca lo físico y lo espiritual, cobra la máxima prioridad en el esfuerzo humano y ello también tenemos que asumirlo en la tarea de asegurar el futuro en Venezuela. En todo caso, sea cual sea la perspectiva con que se vea el futuro, y aún en el caso de escenarios apocalípticos, volvemos a la importancia del quehacer en el presente. Como dijo Martín Luther King: “Aún si supiera que el mundo se acabara mañana, plantaría un árbol hoy”. La ley de la complementaridad de los polos nos recuerda que la “adversidad” o “nuestro enemigo” pueden ser, en verdad, grandes maestros. Nos recuerda asimismo la dinámica inexorable de los procesos evolutivos y como mejor manejarlos a través de sanos contrapesos. Nos recuerda la importancia de la paciencia y la observación. El ejercicio de la sabiduría del Orden Natural debe comenzar , primero que todo, por nosotros mismos y nuestra propia casa, siguiendo la secuencia de los que esté mas a nuestro alcance a lo que esté menos a nuestro alcance, y a fin de dar ejemplo, encarnando en nosotros lo que prediquemos para el resto del mundo. Tal como lo dejara asentado Lao Tze, el supremo maestro del Taoismo: Para arreglar tu imperio, primero arregla tu provincia;para arreglar tu provincia, arregla tu aldea; para arreglar tu aldea, arregla primero tu clan; para arreglar tu clan, arregla tu familia; para arreglar tu familia, arregla, antes, a ti mismo. Todo la sabiduría del Orden Natural tendría expresión máxima en el ambiente de una “Edad de Oro”. La siguiente descripción del mismo por otro sabio taoista, Chuang –Tzu, lo resume todo: "El hombre de la antigüedad, cuando todavía no se había desarrollado la condición caótica, compartía la plácida tranquilidad que pertenecía al mundo entero. En aquel tiempo el ying y yang eran armoniosos y tranquilos; su descanso y movimiento discurrían sin ser molestados; las cuatro estaciones tenían sus épocas definidas; ni una sola cosa recibía daño alguno, y ningún ser humano llegaba, a un final prematuro. Los hombres podían ser poseedores de la facultad del conocimiento, pero no tenían necesidad de ejercerla. Esto era lo que se denominaba el estado de unidad perfecta. En ese tiempo, no existía la acción por parte de nadie -sino una constante manifestación de la espontaneidad". Finalmente, como supremo ideal evolutivo, el ser humano podría trascender las leyes del Cosmos si se diese una fusión suya total con la Divinidad; liberándose así del devenir de lo Relativo y lo cíclico para entrar al reino de lo inmutable o Absoluto. Se trataría del logro del “Nirvana”, “Samadhi” o “Iluminación” del que nos hablan algunas religiones. Logro supremo de carácter irreversible: “como mantequilla que ya no puede volver a ser leche luego de extraída, como guarapo de caña que ya no puede ser el tallo de donde provino”. Se entendería así cabalmente el significado de la siguiente expresión del gran sabio hindú Vivekananda: “El tiempo, el espacio y la causalidad son como el cristal a través de cual se puede ver el Absoluto. En el Absoluto no existe ni el tiempo ni el espacio ni la causalidad”. III. Algunas implicaciones para la Venezuela de la V República En los actuales tiempos de la V República, en nuestro país se ha puesto muy en boga la invocación de la justicia, los derechos humanos y la soberanía como puntales del nuevo futuro republicano, objetivos sin duda reclamados por el péndulo histórico de la Venezuela de los últimos años. Sin embargo, es interesante analizar la significación de tales conceptos a la luz de las leyes del Orden Natural. Según el diccionario, en su acepción mas fundamental “justo” es “quien vive según las leyes de Dios”. Y, como se desprende de todo lo anteriormente expuesto, ello sugiere el cumplimiento de los deberes mas que de derechos. El primer mandamiento habla de “Amar a Dios sobre todas las cosas...”, no de “Ser amado por Dios..”. Los derechos fluyen del cumplimiento de los deberes y no al revés. Sin embargo, cuánto se habla hoy en el mundo de los derechos y cuán poco de los deberes ¡ Si cada uno cumpliera con sus deberes, los derechos de los demás estarían automáticamente atendidos. No harían falta “justicieras políticas redistributivas” ni la acción del Estado. Se entendería así el adagio taoista: “El mejor gobierno es el que menos gobierna”. Debe admitirse, sin embargo, que mientras no se logre este tipo de conciencia –cercana a una “Edad de Oro”– haría falta la acción tutora o correctora del Estado o de otros mecanismos supra-individuales. Sin embargo, lo importante es que no se pierda de vista que la acción de todo Estado debe propender al fomento de la autoresponsabilidad como meta última –en consonancia con el Orden Natural- y no a la suplantación de ella. En cuanto a la soberanía, las exigencias del Orden natural y los deberes solidarios para con nuestro prójimo y otros seres vivos, hacen improcedente cualquier pretensión de soberanía absoluta, bien a nivel personal, nacional o popular (este último bajo la invocación de “El Soberano”). Lo correcto entonces sería hablar mas bien de una soberanía responsable, condicionada; y reflejar tal noción en políticas de Estado y de gobierno mas realistas. Ello regiría para todo país, cualquiera que sea su tamaño o poder. La facilitación legal durante el actual Régimen de la cultura de los juegos de envite y azar, y la frívola masiva promoción de los mismos por los medios de comunicación, es algo de poco responsable futurismo: ¿ Cómo podría serlo el fomento de la escapista cultura del azar ? Tan infeliz práctica conspira además contra los altos valores de enaltecimiento humano que dice profesar la V República y le hacen un flaco servicio a la bolivariana máxima: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”. A pesar de que se puedan hacer observaciones a su forma de hacerlo, razón no le falta al actual Presidente de la República en reclamarle mas responsabilidad social a los medios de comunicación. Todos los que han enarbolado la altisonante consigna: “Con mis hijos no se metan”, para protestar “la amenaza de intervencionismo público” en la educación privada o personal, en base a inquietudes respetables, si son coherentes tendrían que preguntarse, por otro lado, qué han hecho sobre el gran desafuero de antivalores como la violencia, el consumismo, libertinaje sexual, y chabacanería que se han convertido, lamentablemente, en lugar común en los medios de comunicación, y los cuales ya tienen un buen tiempo metiéndose con los jóvenes de nuestro país. En virtud de ser detentadores de licencias de funcionamiento de patrimonio público, los medios no pueden sustraerse, en aras de una maniqueísta “libertad de expresión”, de su responsabilidad social. Cuanto no podrían hacer los medios si, en vez de usar su gran poder para los antivalores degradantes, lo usaran para los valores enaltecedores. La formulación de un “nuevo contrato social” con los medios para facilitar una mucho mayor responsabilidad y cooperación de su parte en la conformación de un mejor venezolano es otra tarea medular y urgente para la nueva República requerida en nuestro país. A los que puedan pensar que la pautas del Orden Natural son poco revolucionarias, demasiado “conservadoras”, o irrelevantes, para la acción política, conviene recordarles que Mahatma Gandhi, teniendo siempre a dichas pautas por delante, logró la gran revolución de liberar a su pueblo en forma incruenta del yugo del imperio mas poderoso del planeta. La praxis de Gandhi, genialmente llamado “político entre los santos y santo entre los políticos”, a su vez dio decisivo aliento e inspiración a posteriores grandes líderes revolucionarios como Martín Luther King y Nelson Mandela. Todos ellos obtuvieron el logro mas importante a que puede aspirar cualquier revolucionario: la transformación, para bien, de la conciencia de sus pueblos. El éxito de los altos fines que puedan atribuirse a la V República sólo puede asegurarse en la medida en que el esfuerzo nacional esté en concordancia con el basamento de la autoresponsabilidad humana y los preceptos del Orden Natural. IV Fuentes de inspiración o referencia en la Historia venezolanaA través de toda nuestra historia, hemos tenido grandes visionarios aportes conceptuales y seres con visión de futuro responsable. En vista de la relevancia de la orientación del Orden Natural, cuánto podríamos aprender de la forma de vida de nuestras culturas aborígenes precolombinas, en vista de su característica profunda comunión con el medio natural. A pesar de la represión y desgaste que han sufrido dichas culturas, aun subsisten en nuestro país unas 28 etnias indígenas claramente diferenciadas, con cosmogonias características, con idiomas propios e incluso muy diferentes entre si: un verdadero tesoro cultural ¡ Los waraos, por ejemplo, exhiben en su cultura ancestral un exquisito culto a la ley de causa y efecto en todas sus costumbres de relacionamiento con el complejo y dinámico mundo del Delta del Orinoco; y sus piaches o wisiratus practicaban el arte de la premonición (o era ello simplemente un refinado culto del agudo sentido común del indígena ?). Por otro lado nuestra pertenencia al medio tropical, el ecosistema mas complejo y generoso del planeta, nos da una identidad muy particular, que debe ser tenida en cuenta en la definición de los patrones de consumo, de producción y tecnológicos a seguir por el país; algo a lo cual hemos estado de espaldas –en craso desconocimiento del postulado del Aquí y Ahora para un futuro viable. Simón Bolívar fue un extraordinario visionario que probablemente trató de forzar cambios para los cuales aun no estaba preparado el mundo en que le tocó vivir. Sus inclinaciones místicas-espirituales, manifestadas en su memorable “Delirio sobre el Chimborazo”, su educación masónica, y oros valores afines de su personalidad, explican las singulares altas miras que mantuvo Bolívar, a pesar de todas las dificultades que tuvo que enfrentar. Frases suyas como la antes mencionada “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” y “Son ciudadanos virtuosos mas que leyes los que hacen las repúblicas”, nos revelan su conciencia de la importancia de los marcos cósmico-espirituales para encuadrar la acción de seres humanos y sociedades idóneos, en una empresa de tan profunda transformación como la que él se había propuesto. Bolívar dejó para la posteridad su siguiente “sueño” del futuro de su querida América: “Volando por entre las próximas edades mi imaginación se fija en los siglos futuros y observando desde allá, con admiración y pasmo, la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta región.....Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana:..ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo: ya la veo comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuan superior es la suma de las luces a la suma de las riquezas que le ha prodigado la naturaleza. Ya la veo sobre el trono de la Libertad, empuñando el cetro de la justicia, coronada por la Gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno” En lo anterior es interesante ver como Bolivar privilegiaba la primacía de la sabiduría sobre la mera posesión de recursos naturales, de la libertad y la justicia, de la capacidad de su América de ser incluso líder mundial, y de un optimista futuro de evolución ascendente. Arturo Uslar Pietri fue otro gran pro-hombre venezolano de prolífico hacer con visión de futuro. En él se conjugaron en forma singular las dotes de erudito historiador, consciente de la relevancia del pasado para explicar el presente; de incansable hacedor en el tiempo actual, como ferviente creyente en la autodeterminación humana (solía decir: “Somos 80% voluntad propia y 20% efectos externos”); y de previsivo “futurista”, como lo testimonió su célebre consigna: “Sembrar el petróleo”. Con esta última expresión quiso resaltar el imperativo de “vacunarnos” contra la dependencia y distorsiones que podría traer el petróleo, y contra el colapso de Venezuela cuando el “oro negro” dejara de ser relevante. Uslar plasmó sus inquietudes en reflexiones como las siguientes: “¿Qué va a ser la Venezuela de mañana, esa Venezuela postpetrolera que debemos crear y hacer los venezolanos con nuestra inteligencia y con nuestra capacidad, esa Venezuela de riqueza producida y ganada y no de riqueza mágica y aleatoria ? Será en gran parte lo que los venezolanos seamos capaces de hacer con ella...El futuro hay que empezar a construirlo hoy. Mañana es hoy.” Nótese la importancia definitoria que otorgó Uslar al tema del superar la dependencia del petróleo, y, asimismo, su énfasis en el “Aquí y el Ahora” y la actitud proactiva como bases del futuro. Juan Pablo Pérez Alfonzo, el genial “Padre de la OPEP”, se interesó en el petróleo en tanto que herramienta estratégica que tenía que ser manejada en forma mesurada y prudente para un auténtico bienestar nacional. Pérez Alfonso en el fondo era un conservacionista, amante de la Naturaleza, y devoto de valores humanistas y espirituales. Le agradaba conversar con su gran aliado saudita Abdullah Tariki sobre el Corán; le obsequió a éste regalos como un disco de cantos de aves venezolanas que el saudita solía escuchar por horas en el desierto de su país –donde no había pájaros ¡ ; practicaba el yoga y hasta era de afición vegetariana. El descontento de Pérez Alfonso con el curso rentista a ultranza que terminó tomando la OPEP lo hizo separarse del mundo oficial-petrolero para siempre, apenas 4 años luego de fundada la Organización, y morir como un crítico del consumismo petrolero. Al igual que Uslar quien usó términos épicos como “el minotauro petrolero” y “festín de Baltasar” para referirse al descontrol de la cultura petrolera, Pérez Alfonso también apeló a términos de cruzada religiosa como el de “hundiéndonos en el excremento del Diablo” y otros, en su desesperado llamado de atención a los compatriotas sobre la distorsión del petróleo. Manuel Pérez Guerrero, otro ilustre venezolano universal que, junto a Pérez Alfonso, también dedicara enorme esfuerzo a la gestación de la OPEP y una política petrolera nacionalista, tuvo, por otro lado, la visión y el coraje de anticipar la conveniencia de que Venezuela –a pesar de su identidad petrolera- no perdiera de vista que lo deseable en el tiempo, tanto para el país como el mundo, era propiciar la transición hacia fuentes de energía renovables y mas limpias que el petróleo –anticipándose en unos 20 años a lo que hoy es un tema de vigencia innegable. V Algunas sugerencias para una agenda de la Sociedad Mundial del Futuro Venezuela. En base a todo lo anteriormente expresado, una organización como la pretendida debería y podría patrocinar en el país actividades como las siguientes: 1) Un gran evento nacional sobre la articulación de una Venezuela postpetrolera. El título de su temario podría ser: “Propuestas para la transición hacia una Venezuela postpetrolera”. Difícilmente podría haber para Venezuela una tarea de mas urgencia y relevancia futurista que la anterior. Y toda organización en nuestro país que se precie de futurista responsable no puede eludir tan crucial tema. La actual crisis nacional parecerá un juego de niños al lado de la crisis que surgiría de un colapso estructural del ingreso petrolero, a la luz de la próxima inexorable sustitución del petróleo por otras fuentes de energía, ante una irrefrenable concatenación de imperativos ambientales-sociales, económicos, tecnológicos y políticos. Sustitución que algunos ya ubican a la vuelta de no mas de 30 años. Es imperativo que aprendamos de la traumática experiencia de economías mono-exportadoras como la chilena con el salitre y la brasileña con el caucho, cuyo “imprevisto” colapso por la irrupción de competencia sustitutiva, causó en dichos países una hecatombe fiscal, económica y social de efectos de décadas de duración. Por otro lado, es imperativo que aprendamos de las exitosas experiencias de diversificación económica de países como México que, gracias a un “proyecto nacional” mucho mas claro que el nuestro, en 15 años disminuyó la dependencia del petróleo de un 90% de los ingresos nacionales de exportación a menos del 10%. Así como el mismo Chile, que hizo otro tanto con la eliminación de la dependencia del cobre (el sucesor del salitre) –irónicamente mas que todo durante el régimen militarista-desarrrolllista; e incluso comunidades locales como Houston, en pleno epicentro petrolero norteamericano, con una exitosa experiencia de diversificación económica. ¿Cómo es posible que Venezuela, con tantos otros recursos naturales y con sus recursos humanos, siga sumida en la mas agobiante y peligrosa petroadicción ? El propuesto evento podría realizarse como un homenaje al recién fallecido Dr. Uslar, en reconocimiento a su clamorosa y persistente cruzada en pro de una Venezuela postpetrolera. 2) Un seminario nacional sobre el cambio del estilo de vida del como clave para la superación de la crisis nacional y la construcción de un nuevo país. En el ejercicio de la autoresponsabilidad como pivote del cambio nacional, este evento podría ser titulado:“Un nuevo venezolano para un nuevo país”. Para tal fin, se convocarían las reservas de la Venezuela creativa que aun subsiste, y en algunos aspectos hasta florece, a pesar de las crasas omisiones o insuficiencias de los factores convencionales de poder. Este evento, por tanto, sería un rescate de la autoresponsabilidad, esperanza y autoestima personal, planteando incluso la posibilidad de un nuevo país capaz de ser líder mundial por su valores superiores y nobleza, mas que por sus recursos materiales circunstanciales -tal como lo soñó Bolívar. El evento podría cubrir temas medulares como: la salud (tanto física como espiritual), la educación (incluyendo el ámbito familiar, escolar y los medios de comunicación), el rescate y la protección de medio ambiente natural, y el rescate de la conciencia y accion comunitaria. Este evento podría capitalizar la experiencia de otro similar, cuya organización estuvo a cargo del suscrito; realizado bajo los auspicios de la Cátedra Manuel Pérez Guerrero del Instituto Internacional de Estudios Avanzados (IDEA), en Sartenejas, en 1986, y con el copatrocinio de La Comisión Presidencial para la Reforma del Estado y la Escuela de Vecinos de Venezuela. 3) Un seminario nacional para el diseño de un nuevo sistema de indices de bienestar. Un nuevo sistema que reemplace al actual economicista y tan de corta mira Producto Interno Bruto (PIB). El PIB, por tratarse tan sólo del valor monetario de lo producido en un país no nos dice nada de la calidad de vida que en él se esta logrando. Al limitarse sólo a la medición del “flujo de caja” de la economía nacional, el PIB por tanto adolece de una responsable visión futurista. Así, la población de un país puede estar enfermándose mas o sus bosques y aguas pueden estar irremisiblemente extinguiéndose por la sobreexplotación, sin embargo el PIB puede estar subiendo (y la economía, por tanto, “prosperando”) porque se venden mas medicinas o se exporta mas madera ¡ El PIB, un invento de la tecnocracia del Norte , está cada vez mas cuestionado a nivel mundial y cada vez mas desafiado por sistemas de índices alternativos mas adecuados, como el del “Indice de Desarrollo Humano” (IDH) del PND-ONU, que toma en cuenta factores como la marcha de la salud, la educación y el poder adquisitivo. En nuestro país el concepto del IDH está comenzando a ser recogido en las políticas del actual gobierno, pero además se cuenta con la dilatada experiencia de entes como Fundacredesa o los geniales aportes de maestros como el Dr. Keshava Bhat (“Padre del Naturismo Tropical”) para la definición de sencillos índices de auténtica calidad de vida. También existe el caudal de recomendaciones dejados por la pionera reunión internacional sobre nuevos índices de bienestar, realizada en Venezuela en 1989, también en la sede del IDEA, en Sartanejas, en el contexto de los trabajos de la Comisión del Sur, reunión cuya realización el suscrito coordinara. Podemos y debemos diseñar un nuevo sistema de índices de bienestar adaptado a nuestra particular problemática y “solucionática” nacional y, una vez mas, hasta abrir nuevos derroteros a nivel mundial en tan estratégica temática. Un adecuado sistema de índices de bienestar auténtico sería un invalorable confiable “tablero de señales” para mejor conducir el barco nacional a través del mar turbulento en que hoy le toca navegar, hacia un feliz destino final. Anexo Sedona, 22 de diciembre de 1999 Mensaje de los Ancianos Hopis A los compañeros nadadores: Hay un río fluyendo muy fuertemente en este momento Es tan grande y rápido, que habrán quienes le tendrán miedo Ellos tratarán de aferrarse a la orilla Sentirán que serán desgarrados y sufrirán mucho Sabed que el río tiene su destino Los ancianos dicen que hay que despegarse de la orilla y abrirse paso hacia el medio del río manteniendo los ojos abiertos y la cabeza por encima del agua Y yo digo, ved quien mas esta allí y celebrad juntos Este es un tiempo en que nada debe tomarse en forma personal Y mucho menos a nosotros mismos Pues tan pronto como lo hagamos, nuestro crecimiento espiritual y viaje cesarán El tiempo del lobo solitario se acabó Júntense ¡ Eliminen la palabra “lucha” de su actitud y vocabulario Todo lo que hagamos debe ser hecho en una manera sagrada y en celebración SOMOS QUIENES HEMOS ESTADO ESPERANDO. Oraibi, Nación Hopi de Arizona
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